14 de Julio de 2011
En un acto sin precedentes, profesores, empleados y estudiantes del Alma Mater abuchearon a un grupo de jóvenes con el rostro cubierto que pretendieron destruir una de las cámaras de seguridad en el Bloque Administrativo.
![]() |
Todo comenzó a eso de las 2:45 p.m., cuando los vándalos aprovecharon el descuido de un grupo de trabajadores que dejaron instalado un andamio de aproximadamente cinco metros de alto para alcanzar una de las cámaras de seguridad que la administración ha ido instalando en el campus.
Se trata de una estrategia de seguridad con la cual se pretende frenar algunas prácticas delictivas que han afectado al claustro por años: robos, atracos, venta de alucinógenos y hasta pago de extorsiones, lo mismo que estallido de artefactos explosivos que han dejado estudiantes mutilados y hasta muertos.
“Por mucho tiempo la gente ha actuado resignada frente a los desmanes de estos tipos de capucha que pretenden representarnos y todo lo que hacen es agredirnos, afectar el curso de los semestres y dañar las instalaciones. ¡Hoy de pronto dijimos no más!”, afirma una de las estudiantes que se paró y gritó en contra de los encapuchados.
Según el testimonio de un empleado, uno de los vándalos encapuchados se subió al andamio y cuando comenzó a dañar la cámara varias personas, sin importar la presencia intimidante de sus dos compañeros con el rostro enfundado en pasamontañas y morrales a la espalda, comenzaron a sacudir la estructura hasta obligarlo a saltar.
“El tipo no sabía qué estaba pasando. Ellos están acostumbrados a acobardarnos, pero esta vez los acobardados fueron ellos. El tipo rodó por el suelo y uno de sus compinches lanzó una papa explosiva, pero nadie se movió”, cuenta un docente.
Contrario a sus cálculos, la papa explosiva no asustó a nadie. Todo lo contrario. Agredida, la comunidad se mantuvo allí y más empleados y estudiantes se fueron sumando a las voces de rechazo.
“Comenzamos a gritarles ¡fuera!, ¡fuera!, ¡fuera! y entonces pasó lo inimaginable: la gente se les fue encima”
Las directivas del Alma Mater confirmaron que algunos de los miembros de la comunidad persiguieron varios metros a los encapuchados cuando, desconcertados, emprendieron la huída sin entender muy bien qué les estaba pasando. En su fuga, viéndose perseguidos, lanzaron otra papa bomba.
“Fue lindo, fue lindo. Les dimos una tunda de civilidad y creo que se las seguiremos dando”, dice una alumna.
De acuerdo con Martiniano Jaimes, rector encargado de la Universidad de Antioquia, lo que hizo la comunidad universitaria no es más que el reflejo del sentir común, que hasta hace unos meses era un poco tímido, dice Jaimes, pero que ahora no tolera que se vulnere el recinto del conocimiento más importante de los antioqueños. “Lo más importante es que todo se hizo en una actitud civilizada y pacífica, diferente a la de ellos. Sus agresiones, sus bombazos, se respondieron con gritos de protesta”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario